
La vicepresidenta Salgado y su número dos inician hoy una gira por las principales plazas bursátiles europeas para intentar calmar a los inversores y convencerles de la solvencia financiera de España, cosa harto difícil.
De entrada se reunirán en Londres con los periodistas y responsables del Financial Times, críticos con la política económica de Zapatero.
Mañana será en París. Y es que la premisa más urgente pasa por vender la burra, coja y ciega, como si fuera un pura sangre ante los inversores extranjeros y restaurar la credibilidad internacional sobre las cuentas públicas.
Es tremendamente complicado que el Financial Times, que ha llegado a advertir de que en España se estaba gestando «un drama potencialmente más grande que en Grecia», compre el jamelgo y la ocurriencia de reducir el déficit hasta el 3% en 2013, según consta en la actualización del Plan de Estabilidad presentado en Bruselas.
Sobre todo, cuando el Gobierno tiene previsto realizar unas emisiones de deuda de alrededor de 211.500 millones para refinanciar los vencimientos y para cubrir las nuevas necesidades financieras. Lo primordial para Zapatero es sacar adelante la reforma de las pensiones sea como sea.
Corbacho ya se ha descolgado con un "no se va a retirar la propuesta con manifestaciones o sin ellas", lo que deja en una posición incómoda a los sindicatos que no quieren abandonar su estabulamiento subvencionado, pero que un órdago de esa magnitud les obligaría a coger la pancarta aunque sólo fuera por cubrir las apariencias.
Y quedan dos auténticas patatas calientes como son la reforma laboral y el plan de reducción del gasto público en 50.000 millones, que está pendiente de negociación con las comunidades y ayuntamientos.
Mientras, lejos de hacer autocrítica y ver cómo es posible que se haya llegado a esta situación, Pepiño Blanco dice que "hay una campaña orquestada para destruir a Zapatero" lo que nos retrotrae a aquellos tiempos de González cuando hablaba del "sindicato del crimen" encabezado por Pedro J, o aún más allá, a las calendas de las conspiraciones judeomasónicas.Eso sí: la burra no hay quien la compre.
julioandradas@gmail.com









