
Decía Tom Wolfe, que los "ecologistas son políticos de izquierdas con estética de Woodstock y paladar de gourmet".
Juan López de Uralde,director de Greenpeace España, ha definido como "el Guantánamo del clima" su estancia en la cárcel durante 20 días por burlar los sistemas de seguridad y acceder a la cena de gala para líderes mundiales en la Cumbre sobre Cambio Climático de Copenhague. López de Uralde y su acompañante, vestidos de gala, desplegaron una pancarta delante de las cámaras de televisión en la que se podía leer "Los políticos hablan, los líderes actúan", antes de ser detenidos por la policía.
A partir de ese momento, el coro habitual de "intelectuales" y opinólogos de la izquierda han clamado por su liberación obviando y justificando el delito cometido por López de Uralde.
No sólo eso: lo han ensalzado.Y es que cuando hay un país que decide no tratar a los ecologistas como si fueran apóstoles que anuncian el Apocalipsis para salvar a la humanidad, la izquierda en masa se rebela ante quienes les impiden hacer de su capa un sayo, pasarse la propiedad privada por el forro,vulnerar la ley y hacer lo que les da la gana.
Desde la caida del Muro de Berlín, la izquierda que anda huérfana de referentes, ha encontrado en el ecologismo la bandera perfecta para arremeter contra el capitalismo, y de paso, organizar un "lobby" que obtiene cantidades multimillonarias a base de pregonar el fin del planeta.
Tras amenazarnos con el Apocalípsis de la amenaza del calentamiento global, y visto que el personal no cuela cuando disfruta de veranos más suaves desde Tucson en Arizona, pasando por Sevilla en pleno mes de julio o el ferragosto en Roma, han cambiado la terminología por algo menos expuesto a descubrir el fraude, y ahora musitan lo del cambio climático.
Como lo de "cambio" es un concepto ambiguo y que lo mismo sirve para un roto que para un descosido, se utiliza desde justificación una sequia prolongada , que de una lluvia monzónica.
Lo mismo sirve para explicar por qué se deshielan unos metros en un polo, que por qué aparece un glaciar nuevo y desconocido.
Los ecolistos encabezados por Al Gore, han encontrado un nuevo modus vivendi y una bandera de enganche para esa izquierda desnortada y que anda en disquisiciones decimonónicas.
Así, que la próxima exhibición, el próximo circo que organice López de Uralde o el ecojeta de turno, que no lo haga en la vieja y cansada Europa.
Que lo haga en China o en Irán.
A ver si hay redaños.
sempietnos@hotmail.com












