Casi cuatro años después de admitir a trámite el recurso del PP al Estatuto de Cataluña, el Tribunal Constitucional ha emitido una sentencia donde se avala la mayor parte del texto, y que supone de facto, la voladura de la Constitución, de España como nación y pone en jaque para embates futuros, su unidad indisoluble.Entre los artículos declarados inconstitucionales figura el 6.1 que consagraba el catalán como lengua «preferente» de las Administraciones Públicas. De nada servirá retirar el calificativo «preferente» si la sentencia permite mantener la Ley de Normalización que impide a los padres escolarizar a sus hijos en castellano.
De igual modo se mantienen los artículos que consagran la bilateralidad en las relaciones de Cataluña con el Estado. Ello significa que el Tribunal Constitucional ha dado el visto bueno en algunos capítulos a un texto más propio de un Estado confederal.
El bloque relativo al preámbulo, donde se reconoce a Cataluña como una nación, también ha sido aprobado, lo que supone dar carta blanca a futuras reclamaciones soberanistas y de autodeterminación ante organismos internacionales, tal y como ha sucedido con Kosovo.
El Gobierno mostró su satisfacción por el veredicto. Incluso el PP se congratuló del mismo en un patético intento por tender puentes de cara a posibles pactos con los nacionalistas catalanes.
Al final de "Rebelión en la granja", la dictadura de Napoleón y sus seguidores se consagra de modo absoluto cuando los animales preguntan al burro Benjamín (uno de los pocos que sabe leer) sobre cuál es el único mandamiento que queda escrito. Éste es el séptimo, convenientemente modificado por los cerdos:
-"Todos los animales son iguales, pero algunos son más iguales que otros".







