
Nada refleja mejor el estado de degradación que ha sufrido nuestro país en esto siete infaustos de zapaterismo, que el desfile militar con motivo de la Fiesta Nacional.
Desde 2004, la conmemoración se ha ido diluyendo, perdiendo su carácter y esencia, dejándonos en la retina de la memoria imágenes penosas y patéticas que han dañado la imagen del propio Ejército.
Las Fuerzas Armadas han acabado siendo de facto para la sociedad una ONG de la srta Pepis con uniforme de camuflaje, una fuerza de paz que repartía juguetes y caramelos a los niños en cualquier parte del mundo, ocultando la evidencia trágica de una realidad en la que tenían que afrontar misiones de guerra de alto riesgo -como en Afganistán-, donde nuestros soldados estaban expuestos como patos en una caseta de feria. 97 muertos glosan el despropósito.
Este 2011, el último desfile -gracias a Dios-, que preside Zapatero, la ocurrencia del Gobierno ha pasado por alejar al público lo máximo posible de la zona de autoridades, para así tratar de acallar y amordazar los abucheos contínuos que, cada año, el público dedicaba a Zapatero y a la ministra de Defensa, la separatista y catalanista Chacón.
Por que esa es otra. Meterle el dedo en el ojo al Ejército nombrando a una Ministra que se define pacifista, catalanista y que respaldo a un bufón llamado Rubianes que se "cagó en la puta España", es otra de las decisiones memorables de Zapatero a lo largo de su Gobierno.
Hoy ponemos el punto el final. A 39 dias de las elecciones generales.
Felíz Día de la Hispanidad.










