
El prohibicionismo vírico de la izquierda está instalado en su ADN. Consiste en una ofensiva brutal contra las libertades de los ciudadanos, de manera contínua y progresiva y que afecta cada vez a ámbitos más extensos de sus vidas.
Las libertades están experimentando en España un retroceso rápido y vertiginoso.
Cada vez se legisla más, sobre más aspectos de nuestra vida y sobre más personas.
La última ocurrencia en este sentido, la ha tenido el cancerígeno Zapatero en el Debate sobre el estado de la Nación para sacar a la palestra un tema que al parecer considera prioritario para la sociedad española en medio de una crisis que arrastra a más de cinco millones de parados.: la eliminación de los anuncios de contactos en la prensa.
La publicidad de contactos, en sí misma, no anuncia una actividad ilegal -la prostitución no lo es- ni perjudicial para la salud -el sexo tampoco lo es-, por lo que no hay razones para eliminarla por ley de los medios de comunicación, salvo esa tendencia totalitaria, liberticida y estalinista de la izquierda por inmiscuirse en el ámbito privado de los ciudadanos.
El mismo afán avasallador que les inspira a la hora- como ha hecho el Ministerio de Sanidad de la inepta Trinidad Jiménez - de prohibir la venta de bollos, chucherias y refrescos en los colegios.
Si se demuestra que esos productos son perjudiciales para los niños, que no se vendan en ningún sitio.
Lo mismo que el tabaco y su doble moral a la hora de perseguir al fumador como a un delicuente, pero eso sí, recaudar millonarias cantidades gracias a los impuestos que se aplican en la venta de cajetillas.
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