
En el plazo de pocas horas, las agencias de rating se han convertido
en el enemigo número uno de Bruselas y del BCE que ha cambiado de lenguaje y donde antes hablaba de inversores ahora habla de especuladores.
¿A qué se ha debido tan estrambótico cambio?.
Pues a
la bajada de rating por parte de Moody’s calificando la deuda de Portugal como “junk status” .
Lo cierto es que Moody´s no dice nada que no se sepa ; basan su opinión fundamentalmente en la creencia de que
tras el segundo rescate de Grecia vendrá el de Portugal y de ahí la mala puntuación. Los emisores de deuda pagan a las Agencias por la calificación de sus productos y tienen lógico interés en valorar al alza esos instrumentos financieros para su mejor colocación. Precisamente por ser el Estado quien paga a las Agencias para que otorguen calificación a su deuda, de actuar por intereses espúreos llevaría a que cualquier agencia la sobrevalorara, no a rebajarla.
Una rebaja en la calificación no beneficia a la Agencia que la publica; incitan en cambio al emisor a buscar otras Agencias más generosas. No es difícil de entender.

Entonces,
¿por qué esos ataques desmesurados e injustos a las agencias de rating?. La respuesta es sencilla ; aprovechar el cuestionamiento internacional del papel de la Agencias en los mercados financieros para impedir ulteriores rebajas de las deudas soberanas.
Pero ojo por que se está jugando con fuego. Las consecuencias pueden ser desastrosas: desde una calificación emitida con importantes salvedades a la negativa a emitir calificación alguna: todo ello dificultará más la colocación de las deudas de los paises periféricos.
O sea, Portugal, Irlanda, Grecia y España.
Culpar al mensajero es una forma fácil de afrontar los problemas, aunque no efectiva. A no ser claro, que desde Bruselas hayan decidido hacerse trampas al solitario.
julioandradas@gmail.com