viernes, mayo 24, 2013

Pipas



Hay un delicioso libro de Enrique Herreros - Hay bombones y caramelos. Bar en el entresuelo (Edaf)-, donde rememora los tiempos en los que Madrid fue un suburbio de Hollywood y en el que desvela muchos entresijos de la industria estadounidense del cine.
Herreros cuenta anécdotas de borracheras de Robert Mitchum, cómo Frank Sinatra tocaba el piano para la divina Ava Gardner o los monumentales dispendios del productor Samuel Bronston.

Como si la magdalena de Proust hubiese sufrido una súbita transustanciación, los recuerdos se agolpan y a la memoria retornan aquellas tardes de domingo en el Bernabéu de la mano de mi abuelo, aquellos puestos de chucherias en Padre Damián y Concha Espina donde una se hacía con un puñado de provisiones en forma de chicles Bazokas, pastillas de regaliz negro, pequeñas, duras y fortísimas o las raíces de palulú que chupabas y chupabas sin que aquello se acabase nunca.

Pero sobre todo una recuerda las pipas. Aquellos cestos enormes de pipas saladas que se despachaban en  bolsas de papel color estraza a una peseta.

De aquellos tiempos de piperismo infantil hemos pasado a otro más dañino. Un piperismo con olor a naftalina, a NODO en blanco negro, a invocaciones de ouija de un "señorio" que es como el Camelot de un sector de la afición madridista que va al fútbol como el que va al teatro o a la ópera,con ese espíritu de "están ahí para que yo me divierta" o con ese otro más mercantilista de "con el dineral que ganan ya podían dejarse el pellejo".



A lomos de ese piperismo se ha criado toda una generación que ha visto durante catorce años a un portero reconvertido en icono para quinceañeras y en "el yerno que toda señora quisiera para su hija casadera", según nos informó un tal Tomás Guasch que es un remedo de humorista del club de la comedia transmutado en periodista deportivo.
Y en estos dos últimos años han colisionado dos maneras de ver la vida y el fútbol: el mourinhismo y el piperismo. O sea, la meritocracia frente al derecho de pernada.
Mourinho ha caido en la refriega, asaetado por la prensa como Leónidas en las Termópilas por las tropas de Jerjes.

Lo cruel de la historia es que Efialtes se regodea en su victoria .Nos enseña las pipas con sal como muestra del logro victorioso, como si fuera la caballera del entrenador en forma de frutos secos.
Y en esas estamos.

 natpastor@gmail.com

4 comentarios:

Carlos dijo...

Hablas de meritocracia. Cuáles han sido los méritos del Sr. Mourinho en sus 3 años?

Absolutamente insuficientes, lo mires por donde lo mires.

Ni comparado con los que ha ganado el eterno rival ni comparando con sus emolumentos.

El de la meritocracia, un fracaso en toda regla.

jano dijo...

Pues... ¡Vivan las pipas de girasol o calabaza, saladas o sosas; las pastillas de leche de burra y el pan de higo, recuerdos de mi infancia-adolescencia!
Aún me entrego a la degustación de algunas pipas de girasol (ahora sosas o, como mucha licencia, aguasal, de las marcas tradicionales: Arias Lizano, Facundo... Y tambiém de grandes cadenas de alimentación-las del Corte Inglés son exquisitas y baratas-pero todas han cambiado: ahora son "piponazos transgénicos" que tienen más chicha pero menos sabor, quizás como el fútbol.
Mi padre, que vivió la Guerra Civil en Madrid, nos preguntaba el por qué de tanto deleite por las pipas, él que había pasado tanta hambruna y recordaba las escaleras del "Metro" y los "cines" de Madrid alfombrados por las pipas de girasol; pero siempre comía un puñado con nosotros, sus hijos.
No entiendo nada de fútbol y menos de la relación del entrenador con sus jugadores, pero lo de las humildes pipas de girasol me hace ver que esos "chavales" encumbrados por el éxito y los sueldos millonarios también recurren a los gustos infantiles, cuando eran proyectos de famosos y jugaban por afición sin esperar nada a cambio.
Quzás Mourinho debería haber admitido la invitación a ese puñado de pipas, aunque sea portugués, y no dedicarse a meter su dedo en ojo ajeno a traición y por la espalda, cuando no le salen las cosas bien.
Un saludo con "Piponazo".

El último de Filipinas dijo...

Podía haber sido peor. Ya veía a Valdano en el banquillo.

Natalia Pastor dijo...

Carlos:

Ceñirse al resultado de la última temporada es ventajista.
Pero si se ve con la perspectiva de estos tres últimos años, convendrá que una Liga -con récord de puntos y goles - ante el mejor Barça - y probablemente - ,mejor equipo de la historia, una Copa del Rey - ante ese mismo Barça -, una Supercopa - también frente al Barça - y tres semifinales consecutivas en Champions, viniendo de caer en octavos frente al Lyon y de "alcorconazos" humillantes, es para considerar que Mourinho ha sido el mejor entrenador desde Miguel Muñoz.

Y todo ello, trufado con la más salvaje campaña que se haya realizado contra nadie por parte de la prensa - ni siquiera Bush o Aznar sufrieron tal linchamiento -, una cacería salvaje que afectó incluso a la familia de Mourinho.