miércoles, abril 13, 2011

La excelencia


La Comunidad de Madrid abrirá un aula de excelencia (para los alumnos más aventajados) en los institutos de enseñanza secundaria la próxima legislatura, iniciativa que se suma al bachillerato de excelencia al que accederán los alumnos que lo deseen entre los que más mérito hayan acumulado durante la escolarización obligatoria.

Una de las primeras decisiones que tomó Zapatero fue derogar la Ley de Reforma Educativa que había elaborado el PP. Desde entonces, prácticamente el mayor empeño del Ejecutivo ha sido imponer una asignatura: Educación para la Ciudadanía.
Con ese bagaje, los datos comparados sobre el número de estudiantes y sus resultados académicos entre todos los países de la OCDE no deberían extrañar a nadie.
Que España esté a la cola en todos los indicadores, por debajo de la media de la UE y de todos los países importantes del mundo, no debería sorprender.

Es ya una triste tradición que la política educativa española reciba un suspenso con cada informe anual de la OCDE o el que emite PISA.

En 1993 un niño de 14 años que se sacaba la E.G.B. cuyo título era el graduado escolar, salía con una formación suficiente equivalente o superior a un 4º de secundaria donde algunos alumnos de 16 años se encuentran en la dificultad de no saber despejar la incógnita de una ecuación de primer grado.


Por eso sorprende - o no...-, la furibunda reacción de la izquierda contra el Plan de Excelencia de Esperanza Aguirre. El ministro de Educación, Ángel Gabilondo, rechazó la idea y afirmó que el sistema tiende "a separar, aislar o seleccionar y eso no va con quienes creemos en una dimensión social de la educación y de incorporación de todas las diferencias".

O sea, el igualitarismo a la baja. Nada de cultura del esfuerzo ni de busqueda de la excelencia.
Puro modelo cubano o soviético. La nostalgia...

Más contundente fue el rechazo del secretario de Estado de Educación y Formación Profesional, Mario Bedera, quien afirmó que el plan de Aguirre supone "separar, segregar y crear guetos".

A incentivar el talento y el espíritu de superación, lo llaman "crear guetos".
Nada mejor que el espíritu lanar y la mediocridad.

natpastor@gmail.com

35 comentarios:

alberto daza dijo...

El problema del sistema educativo falla desde dentro y desde fuera. Desde los mismos padres hasta ya la decadencia del profesorado que ante la falta de respeto del alumnado se ve obligado a la pasividad y a la poca exigencia en las propias aulas.
Y te hablo desde mi experiencia de más de treinta años en la docencia.

De todos los riesgos y peligros que sobrevuelan España, el mayor de todos es el fracaso de la educación y el bajo nivel de la formación de los jóvenes.

Y esto, querida Natalia, no es algo casual;es un deseo expreso de los Gobiernos socialistas más interesado en gobernar sobre masas incultas, semianalfabetas y fácilmente influenciables que sobre ciudadanos reflexivos, críticos y libres.

El sistema está minado por la indisciplina, la desmoralización de los cuerpos docentes, la falta de esfuerzo y la baja exigencia, de calidad.

Y es que si algo es evidente,Natalia, es que a los socialistas y a la izquierda en general no le interesa que los jóvenes tengan un alto nivel cultural, conozcan la historia y aprendan a analizar críticamente la realidad que les rodea.

Saludos cordiales.

Natalia Pastor dijo...

Alberto Daza:

Estamos en un sistema educativo socialista en el que brillan por su ausencia los valores del esfuerzo, de la exigencia personal, de la constancia en la consecución de los objetivos, del ánimo superador de fracasos, de la disciplina y del respeto mutuo entre el profesorado y el alumnado.

Es, en suma, un sistema educativo penoso, donde –por lo general- no se permite que los alumnos más trabajadores aprendan todo lo que podrían aprender para que los menos trabajadores no se sientan discriminados.

Es el igualitarismo a la baja que pregona la izquierda desde siempre.

Helio dijo...

No recuerdo bien los planes educativos en democracia, pero creo que han fracasado todos.
El último del PP, no lo podemos evaluar, por no llegar a aplicarse.
Sigo opinando que el antiguo bachillerato, con algunas mejoras, hubiera sido un excelente plan de enseñanza media y nos habriamos ahorrado muchos millones en los planes fracasados, que nos están llevando a la cola de la ineptitud.

Natalia Pastor dijo...

Helio:

La culpable del desastre educativo español es la clase política de izquierdas que padecemos en este país,que en más de treinta años de democracia no han sido capaces de asumir que sólo desde la exigencia y la cultura del estudio y el esfuerzo se puede elevar el nivel del alumnado.

Hay que valorar a aquellos alumnos que a pesar de este sistema educativo, a pesar de políticos incompetentes, a pesar de padres que ignoran a sus hijos, a pesar del síndrome del profesor quemado, a pesar de pedagogos que saben mucho de teoría y poco de realidad… y a pesar de muchas otras cosas, son capaces de superar con esfuerzo y dedicación sus estudios.

o blog de xesús lópez dijo...

A los socialistas les ha gustado presumir siempre de ser gentes de ideas.
Pero en Madrid parece que Esperanza Aguirre es más avanzada de ideas que ellos.
A ver si con el bachillerado de excelencia aún se salvan algunos jóvenes madrileños.
El plan de Aguirre es para los sociatas humillante, cura de humildad de la que están necesitados. Muy necesitados.

Natalia Pastor dijo...

Xesús López:

En el aspecto estricto de las antes llamadas «enseñanzas medias» la bajada de la calidad, aplicando los indicadores del Informe PISA, es consecuencia de la caótica Logse (Ley orgánica de Ordenación General del Sistema Educativo) vigente desde el año 1990, que vino a derogar la LODE (Ley orgánica reguladora del Derecho a la Educación) de 1985. El llamado «efecto Logse» pivota sobre tres cuestiones fundamentales: la descentralización educativa (cada comunidad autónoma puede promulgar, y de hecho ya ha sucedido, su propia ley de educación a medida de su conveniencia política); la ideologización de las enseñanzas, y la bajada en el nivel de exigencia para superar curso. Después, y también por el Gobierno socialista, se promulgaría la Lopeg (Ley orgánica de Participación, Evaluación y Gobierno de los centros docentes) en 1995; la LOCE (Ley orgánica de Calidad de la Enseñanza) en 2002 por el Gobierno popular; y, la última por ahora, en 2004 la LOE (Ley orgánica de la Educación). Esta dictadura legislativa ha originado, como no podría ser de otra forma, un incoherente y desconcertante desarrollo sobre el contenido y aplicación de las enseñanzas. Caos que se acrecienta con las leyes promulgadas por las comunidades autónomas en el ámbito de sus respectivas competencias. Resultado de esta demencia normativa: abandono escolar, fracaso del sistema educativo y lo que es indudablemente mucho más grave desde el punto de vista social, unos jóvenes sin la preparación suficiente para incorporarse al mercado laboral o a cualquier otra actividad parecida.

Bucan dijo...

Cuando se trata de seleccionar para deportistas de élite, por ejempplo, no ven problemas. Pero cuando se trata de promocionar la mente en vez del músculo, la cosa cambia.

Con el bagage cultural de la mayoría de los altos cargos políticos, cuyos conocimientos en tecnología y cibernética son casi nulos, por no hablar de otros, no me extraña que no quieran ni oir hablar de tales proyectos de excelencia.

¿Excelencia para qué?. ¿No ocupan ellos altos cargos sin apenas conocimientos?. Y además, si lo que hacen falta son camareros, porque la única industria que nos puede evitar la quiebra es la turística a corto y medio plazo.

Señor Ogro. dijo...

Un pueblo sin cultura es un pueblo manipulable y esclavo. Si ya nuestra democracia es de una calidad dudosa en sus formas y mecanismos, al unir el lanarismo de un pueblo ágrafo y pasotil, obtenemos un remedo de democracia, una basura donde se nos manipula a placer.

Futbol, caña et circus.

Natalia Pastor dijo...

Señor Ogro:

Efectivamente.
La educación no consiste solo en desarrollar o perfeccionar las facultades intelectuales y morales de la persona, del niño o del joven mediante la transmisión y adquisición de los fundamentos necesarios para la existencia de una convivencia próspera y pacífica, sino también la enseñanza y en general la cultura del aprendizaje. El asumir y profesar sin discriminación el respeto y consideración al semejante, la solidaridad, la responsabilidad, la sinceridad o la dignidad y la honradez, constituye los valores y principios necesarios para el progreso de cualquier sociedad civilizada. Lo contrario es la ignorancia y la incultura, y como resultado el enfrentamiento social, el odio, la envidia y el analfabetismo funcional.

Sevilla Opina dijo...

Si aplicaran la excelencia a la lista de concejales peperos por Sevilla no quedaba ni uno.

Natalia Pastor dijo...

Bucan:

Hace ya décadas se configuró la ESO con el objetivo de que todos los estudiantes (o, al menos, la inmensa mayoría) superasen con éxito tal etapa. Pese a que el nivel de exigencia no ha sido elevado – más bien al contrario- lo cierto es que los índices de fracaso escolar y abandono prematuro rondan el 30% .

El nivel de la casta política ya sabemos cual, especialmente en la izquierda que reune joyas como Pajín, Aido, Pepiño, etc, etc.

Con planteamientos como los que la izquierda exhibe, lo que pretenden es esconder la mediocridad propia.

Y es que desde la mediocridad se cree que la realidad es como desde allí se ve. El mediocre está convencido de que el mundo responde al rasero de sus capacidades o de su mezquindad, y desde esa atalaya privilegiada, lo divide entre los suyos, aquellos que se pueden rasar con él; el resto, por supuesto, está equivocado. Las carencias propias son así situadas bajo el paraguas de una falta absoluta de responsabilidad: son los demás los que no entienden, los que no aprecian, y generalmente se encuentran para ello oscuras razones.

Natalia Pastor dijo...

Sevilla Opina:

La he visto esta mañana en ABC y ha estado a punto de darme un síncope.
Escalofriante.

velarde dijo...

No nos engañemos, aqui el unico plan que interesa ( especialmente a la izquierda casposa y retro )es la analfabetizacion y el adoctrinamiento cronico del individuo, una sociedad cultivada, inteligente y preparada no interesa, no valla a ser que les de por pensar y...

Bate dijo...

Me costó bastante tiempo entender -quizá por lo monstruoso y aberrante del proyecto- y admitir que las políticas educativas de los respectivo gobiernos socialistas tenían, y tienen, una clara finalidad: acabar con toda la ética y la moral que ha sustentado occidente con su raíz judeocristiana y su verdadero progreso, con el firme y miserable propósito de instaurar definitivamente una sociedad de instintos primarios, analfabeta e ignorante, que le siga nutriendo de votos para permanecer eternamente en el poder. Ese es el fin.

Esto tiene un nombre: dictadura socialista. Apuntó Gregorio Marañón que Toda la obra de la educación no es más que una superación ética de los instinto.

La educación se sustenta en tres patas; la familia, la sociedad y la escuela. Si falla una de esas tres patas, irremediablemente, ésta se irá al garete. En el caso español, el que nos importa, concretamente se quiebra las tres patas.

aspirante dijo...

Mi parecer queda magníficamente expuesto por los Sres. Daza y Ogro.
Se trata de crear masas informes de borregos semianalfabetos carentes de espíritu crítico. Todo lo más, aptos par el manejo de útiles y herramientas, pero siempre dependientes de las dádivas y de los caprichos de la casta de poder.
Esclavos del estado.

Natalia Pastor dijo...

Velarde:

La izquierda, desgraciadamente,calibra la calidad de la educación en la igualdad de resultados. El objetivo es igualar a todos por abajo, fijar el nivel en la mediocridad.

Natalia Pastor dijo...

Bate:

Totalmente de acuerdo.
Si hay algo prioritario que hay que recuperar y volver a instaurar,ese es el valor del esfuerzo, de la distinción, del mérito y de la búsqueda de la excelencia, que son valores esenciales para mejorar la calidad de la educación en España.

Montse Pallardó dijo...

¿De qué sirve un bachillerato para los mejores alumnos si, una vez acabados los estudios, estos se pueden mezclar y hasta cruzar con los peores alumnos? Un crotal en la oreja derecha de estos últimos ayudaría a identificarlos en discotecas y botellones, advirtiendo a los elegidos de la presencia de discapacitados. Evitando el mestizaje entre excelentes y vulgares ahorraríamos una fortuna en educación: controlar las descendencias desde la cuna, facilitando solo la reproducción de los más dotados intelectualmente, evitaría pérdidas de tiempo y dinero.

La máxima excelencia fascista. Porque como decía André Malraux de los alemanes, algunos “no son racistas porque sean fascistas, sino que son fascistas porque son racistas”.

Os invito a que leais integramente el artículo de Javier Pérez de Albeniz sobre las medidas fascistas que intenta imponer Esperanza Aguirre.

Marta Laconte dijo...

Pallardó:

¿Elevar el nivel de los alumnos, buscar la excelencia, incentivar la cultura del esfuerzo es una práctica fascista?.

El culto a la mediocridad es una vieja tradición de la izquierda española que ha dado lugar a una carencia histórica de élites con proyección y pujanza.

Yo me dedico a a la enseñanza y le puedo garantizar que si algo se necesita es volver a un sistema de enseñanza exigente, a inculcar los valores del esfuerzo y el estudio.

Igualar a la baja sólo nos hace instalarnos en la mediocridad.

Urdanautorum dijo...

La izquierda siempre ha criticado la desigualdad de oportunidades. ¿No es esta medida dar las mismas posibilidades al ser unos centros públicos?
Es una gran idea, que cuando menos facilitará una buena formación al separar aquellos alumnos que por su esfuerzo merecen más dedicación docente.
España necesita personas como Esperanza Aguirre. Políticos con redaños para plantar cara a esta cuadrilla de crápulas que están destrozando el pais y a su juventud.
Un buen plan de estudios con visión futura y sobre todo unificado para todo el territorio nacional y corregir el fiasco que ha supuesto ceder educación a las autonomías.
¡Torrente¡ La película española más taquillera...¡

Candela dijo...

Hablaba Maribeluca de alipori, que es lo que casi me da a mi leyendo a Montse mezclar churras con merinas.

Es el viejo error sobre la igualdad de la rancia izquierda. La igualdad, de entrada, no existe, no todas las personas tienen la misma capacidad intelectual aunque su valor intrínseco como persona sea el mismo. El bachiller propuesto por Aguirre es en primer lugar, voluntario, y tiende a que aquellos padres sin medios que lo deseen puedan llevar a sus hijos a un bachiller de mayor nivel donde poder desarrollar sus capacidades sin el freno de otros más lentos. Llamar a esto fascismo es ya rizar el rizo.

Por otro lado, los dirigentes izquierdosos deben pensar como Aguirre porque llevan a sus hijos a colegios de élite (aparece ya la doble moral), y como ejemplo tenemos a Chaves, el pobre se quedó con 3000 euros en el banco porque todo lo gastó en la educación de sus hijos.

Ellos lo hacen y está fenomenal, pero si lo dice Aguirre y va dirigido a la plebe, es fascismo ¡Toma ya!

Zadlander dijo...

esta propuesta no me gusta nada. Para mejorar el nivel escolar lo único que se les ocurre es aumentar el de los más inteligentes, y discriminar a resto. Lo que van a conseguir es cuatro alumnos de 9 y dos mil de 5. Lo que tendrían que intentar es tener dos mil cuatro alumnos de 7.

P.D.: A saber a cuantos de sus hijos enchufan en ese instituto (San mateo, que conozco a la perfección).

Natalia Pastor dijo...

Montse Pallardó:

Lo realmente perverso de lo que dices es que cualquier intento de destacar debe ser anulado y estigmatizado en nombre de la dictadura de la mediocridad disfrazada de igualitarismo.

Si algo ha conseguido la LOGSE es que bajo la premisa de rebajar sistemáticamente el nivel medio del alumnado ha consagrado la mediocridad como un logro.

Para integrar a un alumno no hace falta bajar el nivel al subsuelo y convertirlos en un rebaño lanar adocenado.

Lo que hay que hacer es precisamente lo contrario; incentivarlos,motivarlos, ilusionarlos con la capacidad y posibilidad de aprender y mejorar.

Natalia Pastor dijo...

Urdanautorum:

Efectivamente.
Hace no mucho, la izquierda atacaba el clasismo económico en la educación, que impedía que la excelencia brillara en las clases más desfavorecidas por falta de medios.

Ahora es “clasista” meramente sobresalir, esforzarse más o aprender mejor.

Natalia Pastor dijo...

Candela:

No podemos esperar que España “cambie el modelo productivo” si no solucionamos este problema. Necesitamos poner el mismo énfasis que se pone ahora en proteger a los alumnos con mayores desventajas en espolear a los que tienen mayores capacidades.

La mediocridad es un mal endémico en la educación española.
Establecer los niveles académicos de acuerdo a los que menos rinden para que un número mayor pueda aprobar los cursos y bajar las exigencias es lo que nos ha llevado a esta situación.

Natalia Pastor dijo...

Zadlander:

Es que estás mezclando dos cosas.
Una es que se potencie un un "aula de excelencia" para los estudiantes más aventajados en los institutos de enseñanza secundaria (iniciativa que se suma al "bachillerato de excelencia" al que accederán los alumnos que lo deseen entre los que mejores notas hayan sacado durante la escolarización obligativa) y otra, que es la que tu apuntas, que corresponde al Gobierno central que es modificar el deteriorado sistema estatalizado de enseñanza.

Hay que cambiar el sistema de educación a nivel estatal, sí, pero para sería primero imprescindible un consenso entre los dos grandes partidos de modo y manera que desde la izquierda se asuma que sin el valor del esfuerzo,sin subir el nivelde exigencia y calidad, sin la búsqueda de la excelencia, es imposible mejorar la calidad de la educación.

Bate dijo...

Pallardó, si un hijo tuyo tuviera que ponerse en manos de un cirujano para una delicadísima operación a vida o muerte, en quién confiaría más ¿en las del mejor especialista que ocupa ese lugar tras esforzarse y estudiar lo indecible, o en las de un médico mediocre que se limita a cumplir con su trabajo?


Doy por hecho que serías capaz y capataz de argumentar qué prefieres al médico mediocre en base a una conciencia social o cualquier chorrada de esas que usáis en los mundos de yuppie, que al mejor cirujano.
Pero si de verdad le vieras las orejas al lobo no tardarías un minuto en mandar a tomar por culo toda esa bazofia igualitaria y agradecería a Dios, que pusiera en tu vida al mejor médico, el que estudió en las mejores facultades porque pasó en su día unas pruebas de capacitación. Si es que no moráis el mundo de los mortales, leche…

Elena Nito dijo...

Pero vamos a ver Natalia, para qué hay que estudiar, para qué esforzarse, si en este país para vivir bien es hasta contraproducente contar con un buen "currínculo".

http://www.youtube.com/watch?v=dg5OmGLcGUA

De ameba se vive infinitamente mejor.

Natalia Pastor dijo...

Elena Nito:

Viendo el perfil de la clase política que conforma la izquierda nos explicamos muchas cosas:analfabetos funcionales como Pajín,Aido o Pepiño Blanco son el ejemplo perfecto de la mediocridad y de la falta de talla intelectual que pregona la izquierda garbancera.
Así nos va.

francisco dijo...

Bate:

La Pallardó se operaría ella misma, como el Dr. Eggenhofer (Martin Gabel)en "Primera Plana" de Billy Wilder o en su defecto lo pondría en manos de un matasanos obeso que yo conoco de la extrema izquierda que hubiera disfrutado como un enano en la checa de la calle Fomento.

Ay, la educación clasista...

Miguel A. Pazos Fernández dijo...

Siendo una idea bastante buena, echo de menos algunas reformas que Espe bien podría hacer en esta materia, como implantar una eficiente utilización del cheque escolar en Madrid que potencie y mejore la educación. Es algo que sorprendentemente hasta la izquierda socialdemócrata sueca lo ha puesto en marcha... envidia de izquierda.

Saludos.

Neo... dijo...

A mí no me gustaría que me operara un cirujano que sacó la carrera con un "progresa adecuadamente". A este se lo dejo para los progres...an adecuadamente.

Bate dijo...

Francisco, a esta gente no hay por dónde pillarla en materia de sacrificios, son inasequibles al desaliento y harán lo que esté en sus manos para no cruzarse con la excelencia en sus vidas,
están en ello, y se les nota.

Ahora, que me juego lo que sea que si la licenciada Pallardó pudiera mandar (¡ojo!, que igual los manda y no se ha enterado la pobre que está traicionando su compromiso con la IGUALDAD y el socialismo) a sus hijos a un colegio privado para que tuvieran acceso a una educación más excelente, los mandaría.
Porque la muchacha podrá ser progresista, pero tonta, no creo, y sabe de buena fuente que sus camaradas en la lucha se han cargado en estos años a conciencia y con toda la mala leche de la que son capaces -que es mucha-, la escuela pública.


Tengo dicho por ahí que la progrez se quita con un par de buenos disgusto de esos que te da la vida para ponerte de una puñetera vez en tu sitio.





Ps. Mientras escribía esto escuchaba una música verdaderamente celestial, y queda ya tan poco para la Semana Santa que les dejo el enlace para que la disfruten conmigo.

Red Forman dijo...

La medida a mi me parece bien, pues como dijo José Javier Esparza tratando esta noticia no todos somos iguales, y lo mismo que se hacen clases especiales para quienes tienen dificultades con el aprendizaje, veo bien que se hagan otras para los que mejor lo lleven. Lo que veo oportunista es que la Sra. Aguirre anuncie esto a un mes vista de las elecciones, en lugar de haberlo puesto en marcha al inicio de la legislatura que se termina.

Un saludo.

Natalia Pastor dijo...

Red Forman:

Indudablemente la propuesta tiene un toque electoralista, pero en fin, bienvenida sea.
Lo ideal de todas formas -aunque imposible visto lo visto -, sería un gran acuerdo en matería de Educación entre PSOE y PP.
Sin ello, están condenando a generaciones y generaciones a un pozo de incultura que lastrará sin duda su futuro personal y profesional.

Pero mientras la izquierda de este país no avance en sus planteamientos decimonónicos del "igulitarismo a la baja", hasta que abdique del ideario marxista no hay manera.