martes, diciembre 12, 2006

A por ellos..., ¡oé!

No se trata de un grito de ánimo a mi equipo de fútbol, no. Estoy aludiendo a la expresión utilizada por Rodríguez Ibarra para definir lo que va a hacer con Pedro J. Ramírez y Jiménez Losantos, por afirmar que, el 11 de marzo de 2004, tras los atentados a los trenes en Madrid, puso a disposición del ladrón de Vera un despacho con un teléfono seguro, para que realizara las llamadas pertinentes.
Así lo ha dicho, va a por ellos. Como ya fueron a por Pedro J. cuando descubrió la infame trama de los GAL. ¿Habrá segunda parte?, no sabemos todavía. Lo que está claro es que Rodríguez Ibarra aún no le ha perdonado que, como consecuencia de los delitos cometidos y probados, su amigo del alma, Vera, fuera a la cárcel, teniendo que acudir él a visitarle a Guadalajara todos los sábados y fiestas de guardar.
Acude al Fiscal Particular de Moncloa para pedirle amparo. ¡Pobre Rodríguez Ibarra!, se siente desamparado frente a los ataques infligidos por esos dos "personajes" (sic) a su honor. ¿Qué honor, Rodríguez, el de seguir afirmando la inocencia de tus compañeros Vera y Barrionuevo, condenados en sentencia firme por saquear los fondos reservados procedentes del dinero de todos los españoles?, ¿el honor de despotricar contra el Estatuto de Cataluña y luego votar a favor?, ¿el honor de tener sometida a Extremadura al mismo régimen que Chaves a Andalucía?...Dudoso honor.
Quizá sea efecto de la bellota, o de ese Marqués de Cáceres que tanto le gusta, aunque crea que es "vino de la tierra", pero hoy ha estado sembrado. He podido escuchar sus calificativos descalificadores, créame, ha definido perfectamente, como filólogo que es -no lo parece, pero lo es-, no a Pedro J. y Jiménez Losantos, sino a los socialistas, al menos los de los gobiernos de Andalucía y Extremadura. A saber: personas acostumbradas a que se les tenga miedo (añado yo, por las represalias), a recibir un trato distinto al del resto de los españoles, que van a los despachos y reciben cotilleos, a hacer lo que quieren porque se saben impunes, a tener la sartén por el mango, etc.
Se ha quedado corto, sr. Ibarra, en su autodefinición, lo suyo es más grave. ¿Acaso no se siente usted con derecho a un trato preferente, al acudir a Conde-Pumpido, que es compañero socialista y le recibe ipso facto, para que le ampare en su honor?, ¿acaso no considera usted que tiene más derecho que nadie a insultar al resto, pues lo hace de continuo?, ¿acaso no se considera usted impune?. ¿Cómo califica su imperativo "que acaben con él", refiriéndose a Pedro J.?. La verdad duele, ¿verdad?; no sólo escuece, además le hace sacar su parte más totalitaria, a la vez que cobarde, pues al igual que se rajó al votar sí al Estatuto de Cataluña, ahora manda a otros que acaben con el director de El Mundo.
Yo me pregunto, si tan convencido está de su actuación y de que las afirmaciones de El Mundo son falsas (no sé por qué se dirige también contra Jiménez Losantos), ¿por qué no interpone una demanda o querella o ambas, contra él/ellos, ante los Tribunales, y se deja de tanta salida de tono y llamamiento de atención, que parece salido de la casa de Gran Hermano?.

5 comentarios:

sempietnos dijo...

Ibarra,al igual que Bono o Chaves,como Rubalcaba,pertenecen a ese felipismo epidérmico que arrastran como estigma, al igual que Polífemo su roca.
Es terrible que un Presidente de una Comunidad Autónoma puede decir semejante cúmulo de barbaridades,lo que por otra parte no es nuevo,sino una reincidencia más en es estilo populista,zafio y ramplón.
Triste nivel.

gutiforever dijo...

"Hay que terminar con Pedro J. Ramirez".
Ibarra se ha vuelto a retratar,le ha salido el pelo de la dehesa progre,el deseo de darle "matarile" al disidente,de ejercer ese "touch" tan socialista como es el tiro en la nuca o la cal viva.
Que se lo pregunten a Lasa y Zabala.
Y es que con amistades como Vera y Barrionuevo,uno se mueve en la senda del robo,del crimen de Estado,de los asesinatos y la tortura.Sólo hay que recordar,con ternura,aquella despedida en la cárcel de Guadalajara al grito de ¡¡inocentes,inocentes!!(creo que en la acepción de "pardillos"),con que las hordas progres despidieron,con Mister X de maestro de ceremonias,a los "coleguis" Rafa y Pepe.
Y es que ya no disimulan;lo mismo detienen a manifestantes peperos ilegalmente,y les dan un "paseillo" nocturno a modo de "revival" del 36,que mantienen en prisión a policias por denunciar conspiraciones y tramas con explosivos,que ponen en la diana a periodistas.
Nada nuevo bajo el sol del talante.

Coda:
De Juana; no permitas que te alimenten contra tu voluntad.
Cuenta con mi apoyo.

Roberto Alcázar dijo...

Lo que resulta irritante es que después de la amenaza de Ibarra a Pedro J. y Federico, el bellotari se reuna con el Fiscal General del Gobierno y éste le abraze y salude con una sonrisa de oreja a oreja frente a las cámaras de televisión. Del encuentro, Ibarra tendría que haber salido esposado y camino de la cárcel de Guadalajara. ¿ Qué pasaría si algún descerebrado se le ocurre cumplir los deseos del aún presidente extremeño y termina con Pedro J? Son los mismos que le prepararon el famoso vídeo y los que saben como pocos el efecto de la cal viva. Y encima, los medios afines le rien la gracia. El tiro de gracia.

unadecoladetoro dijo...

Lo de Ibarra es una barbaridad de tal calibre,que si en España existiese una separación de poderes real,debería estar ante la Justicia por incitación a que "alguien"(y haberlos "haylos")se apunte al tiro al blanco contra Ramirez.
Secundo tu coda,gutiforever.

Álvaro dijo...

Que a Pedro J. y a Jimenez Losantos los han puesto en el punto de mira,es tan obvio,como que el silencio mediático es un invierno largo y frio,fuera de los cobertizos de PRISA y del resto de palmeros como Telecinco y la planetaria Antena 3.
Ibarra,soez y faltón como de costumbre,ha puesto la diana y el aviso a navegantes de que Exuperancia Rapú vuelve a estar de moda,y cualquier video,campaña de desprestigio o ataque a la intimidad estan al caer sobre la cabeza de Ramirez.
Estalinismo en estado puro.
Como dice gutiforever,añoranzas del tiro en la nuca y la cal viva.