
Una de las más características peculiaridades de Zapatero, uno de los grandes rasgos definitorios de su personalidad, es la de
"asumir la responsabilidad de sus decisiones", sin que esta asunción, - claro está -, tenga consecuencias que se traduzcan en ceses o dimisiones.
En su última comparecencia pública, donde realizó un balance del 2009 Zapatero reconoció que se había equivocado cuando no fue capaz de predecir el alcance y las dimensiones de la crisis económica.
«No estuve muy acertado en aquel debate», dijo.
Lo que no aclaró fue que aquellas mentiras negando la crisis que se avecinaba y que Pizarro desgranó en el célebre debate con Solbes, obedecían a intereses espúreos y a simple estrategia electoral.
Pero volviendo a su comparecencia, lo realmente relevante tras su acto de contrición,
fue cuando afirmó que era imposible llegar a un gran pacto económico y social con el PP, debido a «las claras diferencias ideológicas» que les separan. El sectarismo ciego de Zapatero, la ideologización radical de todos y cada uno de sus actos le lleva a elegir el hundimiento económico de un país, a que existan 5.000.000 de parados, antes de aceptar el error de su política económica y buscar un consenso con el partido de la oposición para reconducir una situación crítica.
Zapatero ha gestionado la economía desde una óptica ideológica y partidista, sobre unas medidas que no han servido para luchar contra la crisis. Ahora pagamos la minuta de un sectarismo que queda en evidencia cuando volvió a insistir en que no va tocar el gasto social ni a revisar su política económica, volando por los aires cualquier tipo de acuerdo entre PSOE y PP.

Instalado en ese mesianismo enfermizo y patológico, en esa contínua huida hacia el desfiladero,
Zapatero aseguró que la economía va a mejorar a lo largo del ejercicio que viene, con creación de empleo en el último trimestre.Sólo un inconsciente absoluto o un ser profundamente perturbado, puede,- con todos los indicadores que hay y existen sobre la mesa -, hacer semejante predicción. En un ejercicio que denota la
sique de Zapatero, vuelve de nuevo al punto de partida : si comenzó reconociendo su equivocación en la valoración de la crisis, acabó con una frase que quedará en las hemerotecas ; «La economía española se encuentra en un momento de tránsito de una recesión a la recuperación», dijo.
Tal es la locura en la que se mueve este sujeto, que incluso se contradice a si mismo y a los Presupuestos del Estado que se han aprobado hace breves calendas, en donde
se prevé un crecimiento negativo de la economía en 2010, con una pérdida de 300.000 puestos de trabajo a añadir a los 5.000.000 de parados (reales) con los que hemos concluido este 2009 .Y ésto, con una situación donde
el Estado está gastando un 73% más de lo que ingresa, lo que se va a plasmar en un
déficit presupuestario de unos 100.000 millones de euros en este ejercicio, el mayor de la historia.
Zapatero sigue instalado en entelequias surrealistas como
«la economía sostenible», en vez de afrontar iniciativas para un profundo recorte del disparatado gasto público o la imprescindible reforma laboral que facilite la creación de empleo mediante nuevos contratos con un despido más barato, respetando los derechos de los trabajadores ya empleados. Imposible.
Empezamos el año tal y como lo acabamos: en manos de Zapatero no hay salida.
julioandradas@gmail.com