domingo, junio 20, 2010

Los unos ... y los otros


Actores y directores de cine de extrema izquierda pertenecientes al colectivo de la "ceja" , han protagonizado un vídeo, dirigido por Azucena Rodríguez, en el que se hacían pasar por soldados y civiles fusilados durante la Guerra Civil .
Pedro Almodóvar , Javier Bardem, Juan Diego Botto, Hugo Silva, Aitana Sánchez-Gijón o Maribel Verdú han participado en esta iniciativa.



Olvidan, eso sí, los muertos del otro bando.
Por que en los dos lados hubo crímenes y muertes sin sentido. Más de 5000 personas, entre ellos mujeres, niños, sacerdotes y monjas fueron asesinados en Parcuellos del Jarama. Fueron sacados de las prisiones con listas elaboradas y notificaciones de traslado o libertad con membrete de la Dirección General de Seguridad y, en ocasiones, firmadas por Segundo Serrano Poncela, el delegado de Orden Público de la Consejería de Orden Público de la Junta de Defensa de Madrid, encabezada por Santiago Carrillo, y posteriormente fusilados de manera sumaria por milicias pertenecientes a las organizaciones obreras.
No tuvieron un juicio. Nadie les defendió. Su único delito era ser católicos, miembros de la Iglesia o pertenecer a la burguesía.

Alfonso Ussía, cuyo abuelo don Pedro Muñoz-Seca fue asesinado en Paracuellos rinde homenaje a las víctimas del bando nacional en un artículo en "La Razón".
El escritor recuerda que a su abuelo le apresaron, le mantuvieron en una checa y le asesinaron únicamente por ser monárquico.

«Me llamo Pedro Muñoz Seca. Soy escritor y autor teatral.
Me fusilaron en la madrugada del 28 de noviembre de 1936 en Paracuellos del Jarama.
Mi delito fue ser monárquico» «Desde mi ingreso en la cárcel y checa de San Antón, el 1 de agosto de 1936, le escribí a mi mujer Asunción, con quien tuve nueve hijos, tres cartas y cuarenta y una tarjetas postales.
Como buen andaluz soporto mejor el calor que el frío. Por la brevedad del espacio en blanco de las postales, mi correspondencia se limita a pedir ropa de abrigo, mudas, medicinas para mi úlcera de estómago, agua mineral y latas de conserva.
Aunque para tranquilizar a mi familia siempre les digo que ‘‘estoy bien y he engordado’’.
Desde el 1 de agosto al 28 de noviembre, madrugada de mi fusilamiento, perdí 29 kilogramos de peso.
En todas las postales pido tranquilidad para mi madre, que vive en el Puerto de Santa María. Pero, de repente, en una postal, sin saber cómo, salta un golpe de humor y le pido a Asunción que me envíe a la cárcel una de mis bigoteras. «
Estoy harto de meter los bigotes en la sopa del rancho», le cuento.
Y recibí la bigotera, y así recuperé mi personalidad. Meses más tarde, en el alba de mi fusilamiento, antes de ser empujado a la trasera del camión de la muerte, el miliciano «Dinamita» me ata las manos brutalmente a la espalda con un bramante que me alcanzaba las venas, y entre el alborozo de sus compañeros, con unas tijeras me cortó los bigotes. Me dijo que para donde iba no los necesitaba.
Pasé el cautiverio en el Departamento 2 de la planta baja de San Antón. Al principio tuve como compañeros de celda a ocho oficiales de la Armada, y a los hijos de 15 y 13 años de un oficial del Ejército de Tierra.
También, en la misma celda, están confinados José Arizcun, el sacerdote Tomás Ruiz del Rey, Julián Cortés Cabanillas y el actor Guillermo Marín. Todas las tardes, con su melena blanca desvencijada, aparecía por San Antón el escritor Pedro Luis de Gálvez, que me debía algún que otro favor. «A éste que nadie lo toque. A éste lo voy a matar yo personalmente, ¿verdad maestro?».
Yo sólo le respondía: «Honradísimo Gálvez, honradísimo». He de decir, humildemente, que sólo en una ocasión me brotaron las lágrimas. Fue el día en que supe que sus ocho compañeros de celda de la Armada y los hijos del oficial del Ejército habían caído en una de las primeras sacas.
En aquella ocasión escupí en el rostro de mis carceleros. Ellos me tumbaron de un puñetazo. En el Puerto, mi hermano menor, José, hacía gestiones con Vicente Alberti, hermano de Rafael, para que éste se interese por mí. Alberti no se dio por enterado.
Sé que las cartas que escribí en el mes de noviembre ya no le llegaron a mi mujer. Gracias a un diplomático mexicano, que hacía de correo de presos, Asunción recibiría esas postales y la última carta tres años después, en 1939.
Se ahorró el sufrimiento. El 26 de noviembre fui «juzgado» por un tribunal popular y condenado a muerte «por fascista, monárquico y enemigo de la República».
El 27 fui llamado por el director de la checa y en la madrugada del 28 me encerré en mi celda con el sacerdote Tomás Ruiz del Rey.
A las dos de la mañana le escribí a Asunción la última carta. Me quitaron la maleta, los abrigos, el reloj y mis objetos personales. Me cortaron los bigotes. Al llegar a Paracuellos fumé. Tiré el cigarrillo y dije “cuanto antes”. Grité: “Viva España y viva el Rey“ y mi cuerpo se quebró con la descarga».


natpastor@gmail.com

14 comentarios:

Maribeluca dijo...

recibí un correo buenísimo sobre esto el otro día...ya verás como algún anónimo valiente te dirá que eres una vil manipuladora que contribuye a fomentar el odio y la división entre las dos Españas..si además añade que rezará por tu alma rencorosa y malvada como me han dicho a mi, el esperpento será completo...esta gentuza no busca el entierro digno y lógico-habrá quien sí y se están aprovechando miserablemente de ellos-sino la revancha y el ajuste de cuentas setenta años después...el perdón ha de ser recíproco o no habrá tal, y desde luego, no están dispuestos a reconocer sus muchas culpas...se han cargado la concordia y la Transición.

inisfree dijo...

Maravillosa lectura. Un homenaje a tantos y tantos asesinados por los que estos actoruchos y pseudoculturillas iletrados llaman luchadores por la democracia y la libertad.

Una pulga más dijo...

Una guerra que nunca debió existir, muchos inocentes asesinados. Todo debe situarse en el contexto.
Mi abuelo fue apresado, juzgado y condenado. Fusilado al alba. No sabía nada de él, sólo lo que mi abuela contaba, mi madre no llegó a conocerlo. La Ley de Memoria Histórica, a mí me ha servido para poder saber de él, el cómo y por qué de su muerte. Si la finalidad de la misma es recuperar la memoria de los que no la tenemos, rendir nuestro particular homenaje a los nuestros, estupendo.
La pena es que como siempre todo se manipula, se intenta sacar rédito político, resucitar odios, abrir heridas. Yo me niego a ello, me niego a que nadie manipule lo que siento, lo que veo y lo que pienso, en ello me va la libertad, deseo que la muerte de mi abuelo no haya sido estéril y que nos sirva para no cometer los mismos errores, que alguien está muy empeñado en que se reescriban.

http://jardindeorates.blogspot.com/2010/04/el-mejor-regalo.html

Hoy más que nunca un saludo a todos, porque todos tenemos cicatrices y no heridas, que tienen que servir para recordar que la intolerancia sólo trae odio y rencor.

Javier Tellagorri dijo...

De todo esto los progres no quieren oir ni su mera existencia real. Hacen como los neonazis : niegan el Holocausto.

Está comprobado, por las declaraciones de un chaval que era su criadillo, que CARRILLO en persona daba el tiro de gracia a muchísimos de los masacrados en Paracuellos, en donde llegaron a usar ametralladoras para eliminar antes y a más presos.

Suko dijo...

Lo de esta gente es una vergüenza.

El problema de éste país es que no hemos dejado las cosas claras, no hemos estudiado objetivamente los hechos (de ambos bandos, claro está) y los hemos expuesto públicamente. Y mientras no lo hagamos seguiremos a merced de estos manipuladores y seguiremos creyendo que había por un lado malvada gente de derechas (el propio José Antonio dejó claro que la Falange no era ni de izquierdas ni de derechas, pero bueno) que escupía fuego y comía niños, y por el otro inocentes demócratas de izquierdas que sólo se defendían de los monstruos del otro bando.

Saludos.

Presunta Democracia dijo...

Zapatero es el culpable de este olor a guerracivilismo que padecemos actualmente. Y lo peor es que el olor es nauseabundo porque está jugando con los muertos de una guerra. Dejadlos descansar en paz. No podemos reescribir la Historia de España abriendo de nuevo las heridas del pasado: nos pasará factura.

Sevilla Opina dijo...

Ni caso a estos fascistas de la ceja sin dignidad ni vergüenza. Hacen lo que les pida ZP por un puñado de euros.

aspirante dijo...

La hipocresía de esta gentuza no tiene límites.
Si de verdad les interesara la memmoria histórica se einteresarían por los anarquistas asesinados por los comunistas, por los miembros del POUM masacrados en Cataluña por sus correligionarios y tantos otros.
Los cejateros sólo buscan hacerle el caldo gordo a ZP para seguir recibiendo subvenciones y viviendo del cuento.

bate dijo...

Me texto me ha dejado con el resuello cortado.

José Luis Valladares Fernández dijo...

Lo que te dice en el comentario Maribeluca, querida Natalia, me ha pasado a mi tambien. Habrá que decir aquello de ¡Perdonales Padre, no saben lo que hacen!. Y es que esta gente de las gloriosas izquierdas piden comprensión para ellos, cosa que ellos no tienen con los demás. Es la nueva manera de ser de los progresistas ...de pacotilla.
Lo que menos les interesa a esta gandalla son los muertos. Al Gobierno le interesa la cizaña y la división como manera de perpetuarse en el poder. Los otros, los titiriteros y faranduleros son los tontos útiles que les siguen el juego a cambio del pesebre. Y es que estos artístas, solamente por su trabajo, se moririan de hambre. No he visto yo que entre esta gente salga algún Beethoven, algún Goethe o algún Cervantes. Es algo que no está a su alcance y se dedican a lo único que saben hacer: ¡poner el cazo!
Saludos cordiales

Manuel dijo...

Dñª.Natalia, interesante post,cuyos acontecimientos, a pesar de ser conocidos por todos, lo hace mas actual.
Paz, Piedad, Perdon (Manuel Azaña), pues bien, ya es hora que se deje en PAZ a los muertos, a todos, que puedan descansar juntos, ya que en vida, no les dejaron, PIEDAD, hermosa palabra, que en aquella incivil guerra, nadie tuvo para con el contrario, e incluso para el amigo, y PERDON, eso es lo que tenian que hacer estos carroñeros de la ceja, pedir perdon a los españoles, por utilizar de forma tan canallesca la memoria de aquellos que lucharon y murieron porque les cogio en uno u otro bando.
Un saludo

Manuel dijo...

Perdone usted el lapsus Dñª.Natalia, creo que he puesto su nombre mal

Claudedeu dijo...

Veo que la lista del peritoneo contento aumenta. No sabía de la autoestima de Silva. Sí de la de Boto, Pedro, etcétera, que están para lo que están, el retrato y el caldo, la sopa y el marisco, la cuchara y el tenedor, pero en fin... Me alegro del relato de Ussía. Siempre lo tuve en buena estima, con ciertos vaivenes y altibajos, y ahora ha hecho un artículo de sobresaliente. Sobre el video de los actores, oye, no me gusta el fondo. Por darle un toque de humor, señora.

velarde dijo...

Y colorin colorado...este cuento no acabado...